viernes, 20 de junio de 2014

La leyenda del hilo rojo




“UN HILO ROJO INVISIBLE CONECTA A AQUELLOS QUE ESTÁN DESTINADOS A ENCONTRARSE, SIN IMPORTAR TIEMPO, LUGAR O CIRCUNSTANCIAS. EL HILO ROJO SE PUEDE ESTIRAR, CONTRAER O ENREDAR, PERO NUNCA ROMPER”.
Hace mucho tiempo que compartí en este blog esta frase tan linda y hoy quiero compartirles la leyenda que corre detrás de ese hilo rojo. El mito proviene de Japón y ha sido pasado de generación en generación. Cuenta la leyenda que existió hace mucho pero mucho tiempo un emperador y que éste se había enterado de que en su reino vivía una bruja muy poderosa que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino. El emperador sin pensarlo dos veces la mandó a traer cuanto antes ante su presencia. Llegó la bruja y le ordenó que le mostrara el otro extremo del hilo que llevaba atado a su meñique, y que lo llevaría ante la que sería su esposa. La bruja accedió a su petición y comenzó a seguir el hilo que los condujo hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebe en los brazos vendía sus productos.
 
Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: “Aquí termina tu hilo”, pero al escuchar esto, el emperador entró en cólera creyendo que la bruja se burlaba de él, empujó a la campesina e hizo que la bebé que sostenía en brazos cayera al suelo y se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda, sería ese el día en que conocería a la que sería su esposa. Ella entró en el templo con un hermoso vestido y un velo que le cubría totalmente el rostro. Al levantarle el velo vió por primera vez que este hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente. Una cicatriz que él mismo había provocado al no ver al destino que había pasado frente a él. (Fin de la leyenda)


Siempre he pensado que nacimos predestinados para alguien en la vida, tal vez nunca lo conozcamos, o quizas sí, no sé si les haya sucedido que cruzando una calle o al mirar por el retrovisor del auto, cruzan la mirada otra persona y sientes una sensación extraña, como una conexión inexplicable. Tal vez no vuelva a repetirse jamás, sin embargo toda la vida nos acordaremos de ese o esa que lleva, así sea en otra latitud y tal vez sin saberlo, el otro extremo de nuestro hilo rojo. Otros felizmente le han encontrado y atan cada día más fuerte ese nudo que une sus vidas. Creo encontrarme entre los afortunados que hemos encontrado nuestra media naranja, y ¿tú la has encontrado? Déjame tu comentario y cuéntame si has econtrado a quien lleva el otro extremo de tu hilo rojo. Si no lo has encontrado aun no te preocupes, el hilo nunca se romperá, no lo olvides. Feliz viernes.

Reacciones:

1 comentario:

  1. me encantó!!! yo aun en busca de mi media naranja, jejeje ojalá el hilo rojo me ayude, jajaaja

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