miércoles, 12 de noviembre de 2014

Amor de vidriera

La primera vez que los vi fue como amor a primera vista, una dependiente los colocaba junto a un vestido color coral en la vidriera de una tienda X. Qué zapatos tan lindos!!!- exclamé para mis adentros. Pero no, que va, no son para mi, son muy altos, y además el color no combina con todo... así de esa manera le puse mil obstáculos a la idea de hacerlos mios. 

Pasó una semana, y pasó otra, y un día me llené de valor y entré a la mencionada tienda. Ahí estaban, como esperándome, pedí mi número para probármelos y mágicamente entendí lo que sintió Cenicienta cuando le probaban aquel zapato que la llevaría a la felicidad. Estaban hechos para mi, de eso no había dudas. ¿Cuanto valen?- pregunté una vez más a la amable dependienta que se encontraba a mi lado. Son 28 cuc- respondió. En ese momento mis neuronas hicieron esa multiplicación por 25 que casi todo cubano hace, casi de forma automática. Seguidamente llegaron a mi cabeza frases como: pampers para bebé, cuenta telefónica, malangas, etc. Respiré profundo y con la misma fuerza con que me los había probado, los volví a meter en su caja y con mucho dolor, como quien se despide del amor de su vida, se los devolví a la dependiente. Me di media vuelta y desde entonces no he vuelto a entrar a esa tienda. De eso ha pasado ya mas de 6 meses, y ahí están, en el mismo lugar de aquella vidriera, solos y tristes. Todos los días intercambiamos miradas cuando me dirijo al trabajo, hasta en ocasiones me guiñan un ojo y siento que me susurran algo que no llego a descifrar.

¿Qué hacer con estos amores imposibles? ;)