lunes, 2 de septiembre de 2013

Septiembre de nostalgias



Septiembre, mes maravilloso lleno de recuerdos y nostalgias. Si pudiera virar el tiempo atrás quisiera que fuera aquel septiembre de 1991, aquel en que de la mano de mi madre llegué a lo que sería mi Escuela Primaria. Mi corazoncito se apretó al ver que mi madre se marchaba y me dejaba allí con los demás niños que no conocía, las lágrimas se asomaron a mi rostro, estaba asustada, me sentía sola. Esa sensación duró pocos minutos porque la maestra Iraída sabía cómo hacer que esa aula tan pequeñita se convirtiera en un lugar querido y deseado por todos, ella sabía crear el ambiente acogedor que muchos necesitábamos para sentirnos a gusto en nuestra nueva casa. Gracias a ella conocí los números, los colores, las vocales, conocí a José Martí y la Edad de Oro, descubrí que tenía dotes para la actuación cuando en más de una ocasión interpretara a Piedad, y me aprendiera de memoria gran parte de su texto: "Te quiero por que no te quieren". Recuerdo cuan orgullosa me sentí aquel primer 28 de Octubre, yo toda vestida de miliciana y sujetando mi rosa roja para Camilo. Recuerdo las tardes de recreo jugando a las escondidas, o a ladrón o policía, tantos juegos que ahora no recuerdo, pero que sin duda alguna hicieron de mí una niña inmensamente feliz. Cuando comencé a portar mi sello de YA SÉ LEER me convertí en asidua visitante de la biblioteca de la escuela, la bibliotecaria siempre me pedía que participara en cuanto concurso de poesía y literatura hubiera, gracias a ella gané varios premios provinciales. Recuerdo cada rincón y cada olor.

Llegó la adolescencia, y con ella el cambio de escuela, de amigos, de uniforme. Llegaron los sentimientos encontrados, las dudas sobre qué carrera estudiar. Los tan famosos "círculos de interés" abrieron en mí el deseo y la pasión por el mundo de la informática, solo unos meses me sirvieron para decidir que estudiar.

El tecnológico fue una etapa de aprendizaje total, todo lo referente a programación, diseño y lógica informática, materias que forjaron en mí habilidades muy importantes. Hice amigos a montones.

Luego llegó la Universidad, benditos 5 años!!! Agradecida me siento hoy de haber contado con el mejor grupo que se pudiera tener, juntos siempre al 100%, con un claustro de profesores de élite. Hace un año ya que me he graduado, hace un año que mi manos no tocan un libro, no al menos con las ansias que lo hacían antes, no con la necesidad impetuosa de estudiar para poder aprobar un examen. Extraño las tardes estudiando en la biblioteca, las noches de insomnio memorizando las fórmulas de Física I, extraño los Festivales de Artistas Aficionados y mis ruedas de casino, extraño todo, los amigos y los que no lo eran, en fin....si pudiera volver el tiempo atrás sin duda alguna pediría estar otra vez en aquel septiembre, estoy muy segura que esta vez no lloraría ese primer día, ya atesoro la experiencia y la maravilla de muchos septiembres.

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