jueves, 9 de noviembre de 2017

Lección inesperada



Moría de hambre. La noche caía sobre el Vedado habanero mientras yo, desandaba toda la avenida 23 buscando un lugar ecónomico donde comer. Unos pasos ante mí un anciano vestido con ropas sucias y andar cansado aseguraba a una de las travillas de su pantalón una bolsita de nylon con contenido dudoso, como si asegurara un gran bolsa de oro o un tesoro. Lo más curioso es que no era una ni dos, sino casi una decena de ellas, hasta hacía lucir su caminar gracioso cual si se tratara de maracas atadas a su cintura.

 "Que cosas raras me encuentro siempre en la Habana"- pensé. No fue hasta unas cuadras más tarde que este hombre me diera la lección de humildad y generosidad más grande que me han dado en la vida. Llegó a una esquina y lentamente se recostó en el suelo junto a varias cajas viejas, me recordó aquellas casitas que me hacía cuando era niña y jugaba a ser mamá. Con mucha paciencia, esa que se adquiere con los años, comenzó a desanudar cada una de las bolsitas y las colocó junto a él, en solo minutos había montado un pequeño banquete. Va a comerce eso? -me pregunté hacia mis adentros mientras el corazón se me apretaba y sentía una pena infinita.

De repente unas de las cajas diminutas que tenía a sus pies comenzó a moverse y brotaron de ella unos cachorritos hambrientos que lucharon por deborar con cada bocado lo que el anciano había traído para ellos. Tragué en seco e intenté no lagrimear -ya que soy altamente sensible-, me quedé parada allí, abrumada tal vez por tanta bondad y generosidad, cosa que no abunda mucho en estos días. Y no sé si el anciano notó mi presencia, no sé siquiera si los demás que caminaban por allí vieron lo que yo. Solo sé que me regresé a casa y me pasé horas pensando justamente en lo que había presenciado. Por experiencias como esa es que sigo creyendo en el mejoramiento humano y en que aun existe gente buena en este planeta. Sigo apostando por ello.

"Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos"

























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































viernes, 1 de septiembre de 2017

Que no se apague tu luz

Siempre he creído que cada persona cuando nace, trae consigo una luz. Inicialmente es una luz pequeñita y leve. De cada cual depende que brille cada día más o que poco a poco se extinga.



Habrá días en los que brillar se tornará imposible. Sí, lo sé, tal vez te pasa que en ocasiones cuando suena el despertador quisieras extrangularlo o sientes que la cama tiene pegamento y que por más que lo intentas no puedes despegarte de ella. Tal vez te sucede que sientes que nada te motiva, que toda tu vida te la pasate planificando ser alguien de bien para la sociedad, estudiar hasta lograr ser un profesional y que justo ahora que lo has logrado te quedas mirándote al espejo y preguntándote ¿y ahora qué?. Será tal vez que eso que llaman madurez está tocando a tu puerta y te niegas a abrirle, pero más tarde que pronto aunque le neguemos la entrada ella forcejará la cerradura y al final quieras o no terminará invadiéndote.

Hace unos dias comentaba con una amiga que a veces me invade esa sensación de estar nadando y no llegar nunca a la orilla, a veces siento que me ahogo, a veces siento que nunca tocaré tierra firme, muchas veces mis brazos y piernas están tan cansados que se niegan a seguir nadando. Mi amiga me decía que siempre que hay una tormenta el viento arrastra todo hacia la orilla, entonces en vez de nadar y cansarnos en ello, es mejor flotar, dejarnos llevar por la corriente que siempre nos lleva a la orilla.
Por hoy entonces ese es mi consejo, no importa cuan mal sea la situación que estés pasando, no importa que sientas que no hay salida, SÍ la hay!!! Sin importar cuan dificil se torne tu vida, todo tiene solución, solo déjate llevar por la corriente hasta la orilla. Nadie sabe que encontraremos en ella. ¿Incertidumbre? Tal vez, pero la vida es eso. Déjate llevar!!! Consejo este viernes de esta Musa Despierta. Feliz viernes!!!