martes, 16 de diciembre de 2014

Dos noches con Álvaro Torres en Cienfuegos

Nunca pensé poder estar en un concierto de ese grande de la música romántica que es Álvaro Torres. Hubo un tiempo en que solo escuchaba su cd "Mal acostumbrado" y me aprendí todas sus canciones y es que ¿en que hogar de Cuba no se han escuchado sus canciones? ¿quién no se ha despechado o enamorado con alguno de sus temas? Creo que Álvaro fue, es y será el amigo inseparable de muchos que para aliviar una pena o un desamor recurren a sus canciones llenas de sentimiento. Tuve el placer inmenso de vivir ambas noches desde perspectivas completamente diferentes, así que les dejo aquí mis experiencias y algunas fotos del más romántico que nadie en su paso por Cienfuegos.

Cuando supe que los conciertos tendrían lugar en el estadio "5 de Septiembre" no pude evitar recordar aquella vez que casi muero atropellada por la multitud cuando los humoristas del programa "Sabadazo" hicieron su presentación en el mismo lugar.  Pero esta vez sería muy diferente, la organización y la disciplina reinarían de principio a fin. La vibra que se sentía en la gente era asombrosa, muchos aún sentados en las gradas no creían que fuera cierto.


Cuando el reloj marcaba las nueve en punto la gran pantalla anunciaba la cuenta regresiva para ver en escena al salvadoreño. Y así apareció, menudo y sencillo ante todo Cienfuegos, pero con un cariño inmenso y una voz excepcional.

No pudieron faltar temas reconocidos como Chiquita mía, Patria querida, Yo te seguiré queriendo, entre otros. Uno tras otro fueron coreados a gritos por los presentes, hubo peticiones a las cuales Torres accedió sin problema alguno. La noche regaló muchas sorpresas, sin esperarlo él bajó del escenario y caminó todo el estadio mientras cantaba su tema "Te va a doler".

Otro momento muy emotivo fue cuando le dedicara la misma canción a la hermana de una colega, que es sobreviviente de cáncer y que su música había sido como bálsamo para curar un poco las heridas que le había ocasionado un desamor.




"Pero que bonito y sabroso bailan el mambo las cienfuegueras
mueven la cintura y los hombros igualito que las habaneras"

Al ritmo de la melodía del bárbaro del ritmo Benny Moré comenzó el segundo concierto. Esta vez asistí desde las gradas pero la experiencia fue increíble. Había personas de todas las edades, ví desde una ancianita que bien temprano había llegado para obtener los mejores lugares para ella y su nieta, hasta una niña de 12 años que seguía la música de Alvaro Torres gracias a sus padres.Vi a personas llorar de emoción  y otras que la sonrisa no se les desdibujaba del rostro. Y llegó el momento de la despedida, y la evocación por más canciones hizo que nos regalara tres temas más. Pero ya la noche llegaba a su fin, entre fuertes aplausos se despidió y prometió volver para el próximo año. Un fin de semana que de seguro no olvidarán los cienfuegueros, una muy buena manera de terminar el año. Por mi parte me quedo con el buen sabor de boca de haber cantado a gritos sus canciones y de haberle agradecido que su música formara parte de la banda musical de mi vida y de muchos otros.

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