martes, 30 de septiembre de 2014

Hoy no es un día como tantos otros

Para muchos hoy es un día normal, un día como tantos otros. Para mi hoy es un día triste, un día que me recuerda la pérdida de uno de mis mejores amigos. Para ti Yuri donde quiera que estés, va dedicado esto.


Le conocí en mi primer año de la Universidad, aquel primer día de septiembre no conocía a nadie y me sentía como un animalito acorralado, él se acercó a mi para orientarme, y no sé porqué, pero super que seríamos grandes amigos. Lo que vino despues fue una linda amistad, nos pasabamos las horas estudiando en la biblioteca, y hasta llegamos a compartir un Mundial de Calculo I, así que nos pasamos todas las vacaciones estudiando para eso. Yo me pasaba el día quejándome de todo y él siempre me decía que era por gusto, que me quejaba pero que al final salía sobresaliente en todos los exámenes. Le arrastraba a cuanta fiesta hubiera, en contra de su voluntad, y muchas veces le buscaba novias, de hecho hasta una lista de pretendientes le había hecho. Era un amigo que se aprendía las canciones de los Backstreet Boys para hacerme feliz, que leía y me daba el visto bueno de cuanta cosa escribiera, que conste que no muchos han tenido ese honor.

Y aquel lunes llegó muy raro, callado, y me dije: No le voy a preguntar que le pasa, mañana le pregunto. Llovía mucho, y me decía cuanto le gustaba el olor a tierra mojada, yo le decía que eso era porque era guajiro de campo adentro, y riendo me dijo que algún día yo iba a tener que pisar la tierra esa a la que yo le llamaba CAMPO. Y así sucedió, el martes no llegó puntual como siempre, me extrañé pero de igual manera le guardé su asiento en al aula, el día amenazaba con llover así que supuse que se había complicado con algo y le había agarrado tarde para llegar al primer turno. Estábamos en clases de Física 2 cuando llega un profe a darnos la noticia, de que Yuri, nuestro Yuri había muerto.

¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Es cierto? No lo creí, pasaron horas y aun me decía a mi misma que esto no estaba pasando. Era una pesadilla. Nos tocó decirle adiós a la persona más dulce que había conocido, al amigo incondisional, a ese ser maravilloso que fue. Lloré mucho, porque estaba en su tierra, esa con que tanto le mortificaba, y me había tocado estar ahí para darle el último adiós bajo un tremendo aguacero.

Cuantas cosas quedaron por decir y hacer. Cuanta impotencia de que la vida de alguien tan jóven se escapara así de esa manera. Sé que no volverá, sé que se ha ido pero sin embargo tengo esa sensación que está de viaje, que en ese lugar a donde se fue no tiene computadora, ni internet, ni teléfono, pero que algún día nos volveremos a encontrar y esa vez nos sentaremos a ponernos al día y a reirnos de todo como hacíamos en los bancos de la biblioteca de la UCF. I miss you Yurito!!!